El colectivo Un Río en el Río exige que el Gobierno Federal intervenga para frenar el ecocidio en el cauce natural de Monterrey. Los ciudadanos señalan que el gobierno de Samuel García ha fallado en proteger el río Santa Catarina durante la construcción de la Línea 4. Por ello, convocan a una protesta este viernes para demandar que especialistas externos vigilen de cerca las obras del metro.
Daño Ambiental Por Falta De Supervisión Federal
La construcción de la nueva línea de transporte ha dejado una estela de afectaciones que los vecinos ya no están dispuestos a tolerar. Según los activistas, el manejo de los materiales y el escombro dentro del lecho del río es completamente inadecuado. De esta manera, el ecosistema sufre por rellenos ilegales que alteran el flujo natural del agua y destruyen la vegetación nativa.
Los recientes incendios en el cauce y los deslaves en zonas de construcción son señales de alerta que el estado ha ignorado sistemáticamente. Los manifestantes aseguran que dejar la vigilancia en manos de la Secretaría de Movilidad local es como entregar la iglesia en manos de Lutero. Por consiguiente, la exigencia es que la Semarnat tome las riendas y realice auditorías técnicas independientes para evitar un desastre mayor.
Al respecto, la protesta programada en las oficinas de Guadalupe busca que la federación detenga cualquier avance que no cumpla con las normas. Resulta contradictorio que un proyecto que presume ser verde provoque un ecocidio de tales magnitudes en el corazón de la ciudad. La comunidad exige transparencia total sobre los estudios de impacto que, hasta ahora, el estado maneja con total opacidad.

Samuel García Bajo Lupa Por Las Obras Del Metro
Es vital que la administración estatal rinda cuentas claras sobre los accidentes ocurridos en los tramos de Constitución y Morones Prieto. Los activistas recalcan que la prisa por entregar resultados políticos está comprometiendo la seguridad estructural de las obras del metro. Consecuentemente, el llamado es a que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente sancione las violaciones ya documentadas por los ciudadanos.
Además, los colectivos piden que se retire de inmediato todo el material que invade el cauce para prevenir inundaciones catastróficas. La falta de una vigilancia externa ha permitido que el río Santa Catarina sea tratado como un simple depósito de materiales de construcción. Los vecinos temen que, sin una intervención federal inmediata, el daño al acuífero y a la fauna local sea permanente e irreparable.
En este sentido, la movilización del viernes será el escenario donde se presenten oficios para exigir la restauración inmediata del suelo. No basta con detener las máquinas; el gobierno estatal debe estar obligado a reforestar con especies nativas las zonas devastadas. La supervisión del Ejecutivo Federal es la única garantía de que estos compromisos se cumplan y no queden solo en promesas de campaña.
El Impacto Social Del Ecocidio Naranja
La comunidad regiomontana percibe un abandono total de las políticas de conservación ambiental por parte de la administración de Samuel García. Los usuarios del transporte y los peatones también se ven afectados por la inestabilidad de los terrenos donde se levantan las columnas del tren. Igualmente, la falta de cuidado mínimo en la infraestructura asociada ha provocado cierres viales que asfixian la movilidad urbana.
Aunado a esto, el colectivo Un Río en el Río insiste en que las obras del metro deben integrarse al paisaje sin destruirlo. La preservación de los espacios naturales es un derecho humano que el estado está vulnerando en aras de una modernización mal planeada. Por esta razón, invitan a la población a sumarse a las intervenciones artísticas que se realizarán durante la protesta para visibilizar la tragedia ecológica.

Exigen Cuentas Claras Por El Río Santa Catarina
La mirada de los especialistas está puesta en la fragilidad de los puentes peatonales y las conexiones de la Línea 4. Si la federación no vigila los estándares de seguridad, el riesgo para la población general es latente y muy peligroso. Los manifestantes no permitirán que se siga lucrando con el patrimonio natural de Nuevo León bajo la excusa del progreso tecnológico.
Finalmente, la vigilancia federal es el último recurso para frenar la impunidad con la que se opera en el lecho del río. El respeto a las leyes de protección al ambiente debe ser la prioridad absoluta antes de colocar cualquier otra viga de concreto. Solo mediante una fiscalización externa y rigurosa se podrá asegurar que el ecocidio se detenga y el río recupere su vocación como pulmón de la metrópoli.
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