La seguridad en calles, escuelas y parques se ha convertido en la principal preocupación de la infancia en Nuevo León, de acuerdo con los resultados de la Consulta Infantil y Juvenil del INE. El ejercicio, realizado en noviembre de 2024, reunió la voz de más de 527 mil niñas, niños y adolescentes que expresaron su sentir sobre el entorno en el que viven.
Los resultados son claros: ocho de cada diez menores señalaron que no se sienten seguros en los espacios que habitan día a día. Este dato, que debería ser un llamado de atención urgente para las autoridades, refleja cómo la inseguridad ya no solo impacta a los adultos, sino que marca profundamente a las nuevas generaciones.
Más allá de los números, este ejercicio participativo evidencia un reclamo silencioso pero contundente: la niñez y juventud de Nuevo León quieren crecer en un entorno más protegido, con la certeza de que sus derechos a la seguridad, la educación y el desarrollo pleno se respeten.
Seguridad, la mayor preocupación
En la presentación estatal de los resultados, el consejero electoral Carlos Alberto Piña Loredo destacó que la inseguridad fue el tema más recurrente en prácticamente todos los grupos de edad. Desde los más pequeños de tres años hasta los adolescentes de 17, todos coincidieron en que la violencia y el temor en espacios públicos afectan su vida diaria.
Los menores dejaron claro que las calles, los parques y las escuelas deberían ser lugares de convivencia y aprendizaje, pero en la práctica se han convertido en espacios donde predomina el miedo. La consulta revela que los niños no solo perciben la inseguridad, sino que la viven y la asumen como parte de su cotidianidad.
El dato se vuelve todavía más significativo si se considera el contexto de Nuevo León, un estado que en los últimos años ha enfrentado un repunte de hechos delictivos, desde asaltos hasta enfrentamientos en colonias y municipios metropolitanos. Para muchos, la voz de los menores es una radiografía inocente pero certera de una realidad que los adultos suelen normalizar.
Otras inquietudes de la niñez
Aunque la seguridad ocupó el primer lugar en la lista de preocupaciones, no fue el único tema que los niños y jóvenes pusieron sobre la mesa. La protección del medio ambiente y el cuidado de los animales aparecieron en segundo lugar, especialmente entre adolescentes de 14 a 17 años, quienes mostraron mayor conciencia ecológica.
La tercera inquietud más señalada fue la prevención de adicciones. Este dato preocupa particularmente a especialistas, ya que refleja que los menores no solo conocen de cerca la existencia de drogas y alcohol, sino que observan su presencia en sus entornos inmediatos. El hecho de que niños y jóvenes lo consideren una de sus mayores preocupaciones habla de un contexto donde el acceso y la exposición a estas sustancias es cada vez más evidente.
La combinación de estos tres temas —seguridad, medio ambiente y adicciones— ofrece una visión integral de lo que las nuevas generaciones esperan del futuro: un entorno protegido, limpio y libre de riesgos que atenten contra su bienestar físico y emocional.
Participación masiva y resultados nacionales
En total, 527 mil 483 menores de entre 3 y 17 años participaron en Nuevo León, lo que representa casi el 38 por ciento de la población de ese rango de edad en el estado. La cifra fue celebrada por las autoridades electorales como un reflejo del interés ciudadano desde edades tempranas.
A nivel nacional, la Consulta Infantil y Juvenil reunió a millones de participantes, consolidándose como uno de los ejercicios de participación más amplios del país. Según Piña Loredo, este tipo de dinámicas no solo permiten conocer la voz de los menores, sino también generar políticas públicas basadas en sus preocupaciones reales.
Un dato adicional que llamó la atención fue que ocho de cada diez niños manifestaron su interés en volver a participar en ejercicios similares. Esto demuestra que, pese a la falta de atención gubernamental, existe un deseo genuino de formar parte de las decisiones que afectan su vida cotidiana.
Respuesta de las autoridades y omisiones
Aunque el INE destacó la relevancia de estos resultados, la realidad es que la respuesta del gobierno estatal ha sido limitada. Mientras los menores de edad ponen en primer lugar la seguridad como una urgencia, las autoridades siguen centrando sus discursos en proyectos de movilidad o infraestructura, dejando de lado lo que los propios niños consideran vital.
El hecho de que la niñez de Nuevo León identifique la inseguridad como su principal preocupación no es casualidad. Se trata de una generación que crece en medio de noticias de violencia, robos y conflictos que ocurren en los mismos espacios donde se desarrollan. Sin embargo, el gobierno no ha presentado hasta ahora un plan concreto que garantice entornos escolares y comunitarios realmente seguros.
Diversas organizaciones civiles han señalado que ignorar estas voces es una forma de abandono, pues la seguridad infantil no puede reducirse a patrullajes esporádicos o campañas mediáticas. Requiere políticas públicas sostenidas, programas de prevención del delito y acompañamiento psicológico para aquellos que ya han sido víctimas indirectas de la violencia.
La Consulta Infantil y Juvenil del INE no solo arrojó datos, sino que envió un mensaje contundente: las nuevas generaciones están pidiendo protección y cuidados que aún no reciben.
Niños y jóvenes de NL dejaron claro en la consulta del INE que no se sienten seguros ni en calles ni en escuelas. Participaron más de 527 mil menores y, además de seguridad, pidieron cuidar el ambiente y frenar adicciones. Mientras,Samuel hace caso omiso.
— Especies Políticas (@EspeciesP_NL) August 29, 2025
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Conclusiones y llamado a la acción
El hecho de que más de medio millón de menores en Nuevo León participaran en este ejercicio y que la gran mayoría coincidiera en la seguridad como su principal preocupación, debería encender las alarmas en todos los niveles de gobierno.
Este resultado no debe quedar en el archivo de las consultas públicas, sino convertirse en un punto de partida para replantear las estrategias de protección en el estado. Atender la seguridad infantil es fundamental para garantizar no solo el presente, sino también el futuro de una sociedad más justa y equilibrada.
Las voces de los menores, recopiladas en este ejercicio, reflejan un deseo profundo de crecer en paz, en entornos donde puedan jugar, aprender y desarrollarse sin miedo. Si los niños perciben la inseguridad como una amenaza constante, es responsabilidad de los adultos y, sobre todo, de los gobernantes, transformar esa realidad.
El mensaje es claro: la infancia no se siente segura en Nuevo León. Ahora corresponde a las autoridades responder con acciones concretas que conviertan esa preocupación en soluciones reales.
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