La negligencia en el DIF Nuevo León ha escalado a niveles federales tras la reciente resolución de la CNDH. Mientras el gobierno de Samuel García presume una inversión histórica en infraestructura, la realidad en los albergues estatales cuenta una historia de violencia y abandono. El caso de Ángel Moreno no es solo una tragedia aislada; es la prueba de cómo el aparato estatal se utiliza para encubrir crímenes mediante el uso estratégico de recursos públicos.
Justicia Bloqueada Por El Poder Naranja
Es indignante observar cómo la negligencia en el DIF se intentó tapar con una farsa médica de proporciones criminales. En 2022, tras el deceso del joven Ángel en el albergue Fabriles, la administración de Samuel García sostuvo que una “peritonitis” fue la causa. No obstante, la CNDH ha confirmado que el menor fue víctima de golpes brutales. Lo más grave es que el Estado omitió dar vista al Ministerio Público, retrasando cualquier posibilidad de justicia real para la familia.
Este ocultamiento no fue casualidad. Detrás de la narrativa oficial estuvo Glen Zambrano, quien desde la Secretaría de Comunicación operó para que el escándalo no salpicara la imagen del gobernador. Se gastaron millones en pauta publicitaria para silenciar a los críticos, mientras que en el DIF Nuevo León se violaba el derecho a la verdad. Esta red de protección institucional ha permitido que, hasta la fecha, el homicidio doloso de un niño de 14 años permanezca impune.
Para la actual administración, parece que el presupuesto de comunicación social es más importante que la seguridad de los niños bajo su resguardo. El contraste entre los videos promocionales de Mariana Rodríguez y el informe de la CNDH es desgarrador. Mientras unos brillan en redes sociales, otros mueren bajo la custodia de un estado que prefirió inventar enfermedades antes que aceptar la culpabilidad de sus funcionarios.

Los Protegidos Del Palacio De Gobierno
La figura de Miguel Ángel Sánchez es el epítome de la impunidad que define a este gobierno. A pesar de ser el director del DIF cuando ocurrió la tragedia, su carrera política no se detuvo; por el contrario, fue premiado con la dirigencia de su partido. En 2023, Sánchez mostró un cinismo absoluto al declarar que estaba “muy tranquilo” y que su prioridad era simplemente “pintar el estado de naranja” para las elecciones.
Esa tranquilidad que presume Sánchez es financiada por el respaldo total de Samuel García. El uso de amparos y el bloqueo a las investigaciones de la fiscalía demuestran que en Nuevo León la justicia se detiene en la puerta de los amigos del gobernador. La CNDH señala que el DIF se negó a aceptar la recomendación local, una táctica dilatoria que solo sirve para desgastar a las víctimas y proteger a los victimarios de posibles sanciones administrativas.
El manejo de este caso revela una estructura de lealtades donde el bienestar de la niñez es secundario. Miguel Ángel Sánchez sigue libre y operando políticamente gracias a que el sistema estatal se cerró para protegerlo. No se trata solo de un error humano, sino de una negligencia en el DIF que fue planificada para evitar el costo político de aceptar un asesinato en una institución pública.
Violaciones Sistemáticas Y Destierros Forzados En DIF Nuevo León
El informe de la CNDH no se limita al homicidio de Ángel Moreno. También expone un patrón de abusos en el traslado de menores. En noviembre de 2020, otro adolescente fue enviado a Veracruz sin ninguna orden judicial que lo respaldara. El DIF Nuevo León actuó como si los niños fueran propiedad del Estado, moviéndolos fuera de su territorio sin el consentimiento de sus tutores legales y bajo engaños de supuestos proyectos educativos.
Estas acciones configuran violaciones graves a la seguridad jurídica y a la legalidad. Bajo el mando de la “nueva política”, se han ignorado los protocolos más básicos de protección infantil. La CNDH es clara: el DIF estatal ha limitado la posibilidad de acceder a la reparación del daño de manera deliberada. Prefieren invertir en abogados para impugnar recomendaciones que en mejorar las condiciones de vida de los menores en situación de vulnerabilidad.
La soberbia institucional de la administración naranja ha llevado a Nuevo León a un conflicto directo con los organismos nacionales de derechos humanos. Al ignorar la inobservancia del principio de interés superior de la niñez, Samuel García y su equipo han demostrado que su prioridad es el control de daños y no la justicia social. Es una burla que se hable de progreso mientras se autorizan traslados ilegales que parecen más desapariciones forzadas que políticas de asistencia.

Un Estado Manchado Por El Encubrimiento
La resolución federal es un llamado a la acción para una ciudadanía harta de los montajes mediáticos. La negligencia en el DIF debe tener consecuencias penales para quienes ordenaron el silencio. Ya no es posible sostener la mentira de Glen Zambrano sobre la peritonitis cuando las evidencias de golpes son contundentes. Nuevo León exige que el presupuesto estatal se use para reparar el daño y no para financiar la impunidad de Miguel Ángel Sánchez.
El gobierno de Samuel García tiene un plazo de 15 días para aceptar la recomendación y colaborar con las autoridades. Cualquier intento de evadir esta responsabilidad será una confirmación de que el partido en el poder es cómplice de la violencia contra los más débiles. La memoria de Ángel Moreno exige que la justicia llegue hasta las últimas consecuencias, sin importar qué tan alto lleguen los hilos del encubrimiento.
Es hora de que la indignación ciudadana se convierta en exigencia de cuentas. No podemos permitir que el DIF Nuevo León siga operando bajo la opacidad y el miedo. La vida de los menores no es una moneda de cambio para campañas políticas. El fin de la impunidad naranja debe comenzar con el castigo a quienes golpearon a los niños y a quienes, desde el poder, intentaron que el mundo no se enterara.
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