La fibrosis quística marcó la vida de Antolín Morín desde su nacimiento. Aunque un doble trasplante de pulmón le permitió seguir adelante, la enfermedad genética sigue presente. A cinco años de la cirugía, su historia combina avances médicos, disciplina diaria y una lucha constante por visibilizar una condición poco conocida y costosa de atender en México.
Desde muy pequeño, Antolín aprendió a convivir con tratamientos y revisiones médicas. Durante años llevó una vida relativamente estable. Sin embargo, en 2019 su salud comenzó a deteriorarse de forma acelerada. La función pulmonar cayó a niveles críticos y, en plena pandemia, el trasplante se convirtió en la única opción para sobrevivir.
Una Cirugía Que Marcó Un Antes Y Un Después
El 23 de abril de 2021, en Phoenix, Arizona, Antolín recibió un doble trasplante de pulmón. La intervención le salvó la vida. No obstante, también abrió una nueva etapa llena de cuidados, controles y gastos permanentes.
Tras la cirugía, su calidad de vida mejoró de manera notable. Actividades que antes resultaban imposibles se volvieron parte de su rutina. Aun así, el riesgo no desapareció. Después de un trasplante, el sistema inmune queda vulnerable. Incluso una gripe puede derivar en hospitalización.
El seguimiento médico es constante. Antolín debe cumplir protocolos estrictos para evitar infecciones y rechazos. Cada decisión diaria pasa por el cuidado de sus pulmones trasplantados y el control de la fibrosis quística.

Vivir Con Una Enfermedad Crónica Y Trasplante
La fibrosis quística es una enfermedad genética crónica y hereditaria. Afecta principalmente a los pulmones y al sistema digestivo. Aunque el trasplante resolvió el daño pulmonar severo, la condición no desaparece.
Antolín toma alrededor de 20 medicamentos diarios. Algunos protegen los pulmones trasplantados. Otros controlan los efectos de la fibrosis quística. Además, debe realizar estudios frecuentes y enfrentar hospitalizaciones periódicas.
El tratamiento no solo es complejo. También es costoso. Mantener la estabilidad médica implica disciplina, apoyo familiar y recursos económicos constantes. A pesar de ello, Antolín mantiene una postura clara: no rendirse.
Su testimonio refleja una mezcla de fe, constancia y gratitud. Reconoce el papel de su familia y de quienes lo han acompañado en el proceso. Para él, el trasplante representó una nueva oportunidad de vida, no un punto final.
Los Retos Económicos Del Tratamiento
Uno de los mayores desafíos para Antolín es el costo mensual de su atención médica. Debe sostener dos tratamientos permanentes. Uno enfocado en el cuidado de los pulmones trasplantados. Otro dirigido a la fibrosis quística.
El gasto mensual ronda los 100 mil pesos. Dentro de ese monto destaca un medicamento clave: Trikafta. Este fármaco ha demostrado mejorar de forma significativa la función pulmonar y la calidad de vida de pacientes con fibrosis quística. Sin embargo, su precio alcanza los 300 mil pesos.
Ante este panorama, las donaciones se han convertido en el principal respaldo económico. Sin ese apoyo, continuar con el tratamiento sería inviable. Esta realidad expone las carencias que enfrentan pacientes trasplantados y con enfermedades raras en el país.

Visibilizar, Agradecer Y Pedir Apoyo
En el marco del quinto aniversario de su doble trasplante, Antolín impulsa la campaña “Pulmones para Antolín”. El objetivo es doble. Por un lado, recaudar fondos para continuar con su tratamiento. Por otro, agradecer a quienes han hecho posible su camino.
La campaña también busca generar conciencia. Antolín quiere visibilizar la fibrosis quística y promover la donación de órganos. Considera que hablar del tema puede salvar vidas y abrir conversaciones necesarias sobre el acceso a tratamientos.
Una Forma De Ayudar
Quienes deseen sumarse pueden hacerlo de distintas formas. Una opción es la compra de una playera con costo de 250 pesos, disponible vía WhatsApp al número 81 4045 6993. También es posible realizar donativos bancarios a través de Afirme, a la cuenta 4130 9804 0308 2769, a nombre de Yazmin Guzmán Alanís.
A cinco años del trasplante, Antolín sigue adelante. Su historia muestra que la fibrosis quística no define por completo a una persona. La lucha continúa, pero también la esperanza.
Array












