La decisión de Félix Arratia de desalojar centros de salud estatales en Juárez detonó una fuerte polémica política y administrativa en Nuevo León. El conflicto expuso tensiones internas dentro de Movimiento Ciudadano y evidenció el distanciamiento entre el alcalde y Samuel García, quien fue considerado su aliado cercano. El episodio abrió un debate sobre la capacidad del estado para garantizar servicios básicos y sobre el costo institucional de los desacuerdos políticos.
El enfrentamiento se dio luego de que el municipio tomara control de instalaciones de salud que operaba el estado. La medida obligó a reubicar personal médico y administrativo, generó reacciones encontradas y puso en el centro de la discusión la coordinación entre niveles de gobierno que comparten origen partidista.
Desalojo De Centros De Salud Por Félix Arratia
El alcalde Félix Arratia ordenó el desalojo de tres centros de salud que estaban bajo operación estatal. La decisión se aplicó sin un acuerdo previo con autoridades del estado, pese a que ambas administraciones forman parte de Movimiento Ciudadano. Esto provocó una reacción inmediata en el ámbito político y social.
Como consecuencia directa, la Secretaría de Salud estatal tuvo que reubicar a todo el personal médico y administrativo de los centros ubicados en las colonias Infonavit Benito Juárez y Salvador Chávez. También se vio afectado el centro de salud mental y de atención a adicciones localizado en la Colonia Garza y Garza. La transición se realizó de manera urgente y generó incertidumbre entre trabajadores y usuarios.
El desalojo no solo tuvo un impacto operativo. Además, dejó en evidencia la falta de coordinación institucional en temas sensibles como la salud pública. Para diversos sectores, el episodio mostró cómo los conflictos políticos pueden traducirse en afectaciones directas a los servicios que recibe la ciudadanía.

Críticas Directas A La Capacidad Del Estado
Tras el desalojo, Arratia defendió públicamente su decisión. Señaló que el estado no cuenta con la capacidad para brindar una atención adecuada en materia de salud a los habitantes de Juárez. Desde su perspectiva, la medida era necesaria para corregir deficiencias y garantizar el derecho al acceso a servicios médicos.
El alcalde argumentó que, tanto el sistema federal de salud como el estatal, han mostrado limitaciones para atender a ciertos sectores de la población. En ese contexto, aseguró que el municipio entró de manera emergente para mejorar la atención a personas que no son derechohabientes del IMSS y que requieren servicios básicos.
Arratia afirmó que su administración destinará recursos propios para ofrecer consultas, medicamentos, atención de urgencias y otros servicios en los tres centros recuperados.
Tensión Política Entre Félix Arratia Y Samuel García
Aunque fuentes estatales descartaron una ruptura formal entre el estado y el municipio, versiones internas apuntan a un conflicto directo entre Arratia y la administración del gobernador Samuel García. El episodio de los centros de salud habría sido solo la manifestación más visible de un desacuerdo previo.
De acuerdo con informantes consultados, Arratia habría sido considerado en su momento para ocupar la Tesorería del estado tras la salida de Carlos Garza. Sin embargo, el gobernador decidió dejar como encargado del despacho a Ulises Carlín y posteriormente proponerlo al Congreso para su ratificación. Esta decisión habría generado molestia y tensiones internas.
Las versiones señalan que el desacuerdo por la Tesorería fue el punto de quiebre entre ambos políticos. Desde entonces, el distanciamiento se habría profundizado, hasta desembocar en decisiones administrativas que hoy tienen impacto directo en servicios públicos como la salud.

Un Conflicto Interno Con Costos Públicos
El caso de Juárez dejó al descubierto las fracturas internas dentro de Movimiento Ciudadano en Nuevo León. Lo que inició como una diferencia política terminó por afectar la operación de centros de salud y obligó a movimientos de personal y recursos en plena prestación de servicios.
Para analistas locales, el conflicto refleja cómo las disputas internas pueden trasladarse al ámbito administrativo. En este caso, la falta de acuerdos entre actores del mismo partido generó un escenario de confrontación que terminó impactando a la ciudadanía.
Más allá de los argumentos de fondo sobre la calidad del servicio, el episodio abrió preguntas sobre la gobernabilidad y la capacidad de coordinación entre autoridades estatales y municipales. La polémica también reavivó el debate sobre el uso político de decisiones administrativas y sus consecuencias en la vida cotidiana de las personas.
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