El Gobierno de Nuevo León registra cifras preocupantes tras el último reporte financiero de la calificadora HR Ratings. Actualmente, Nuevo León es el segundo estado con mayor deuda pública en todo México, alcanzando un monto histórico. A pesar del discurso oficial sobre inversión, los ciudadanos cuestionan dónde están los resultados reales ante este incremento tan acelerado de los pasivos.
La Deuda De Nuevo León Aumenta Sin Control
La administración estatal ha llevado las finanzas a un punto crítico en los últimos meses. Según datos de HR Ratings, la deuda pasó de 76 mil 380 millones a 79 mil 768 millones de pesos. Este salto representa el incremento más alto registrado en todo el país durante el tercer trimestre de 2025. Resulta alarmante observar cómo el dinero fluye hacia los bancos mientras las calles siguen igual.
Por si fuera poco, el estado se queda con la medalla de plata en montos absolutos, solo por debajo de la Ciudad de México. El problema es que, a diferencia de la capital, en tierras regias las obras prioritarias parecen estar estancadas o a medio terminar. Es evidente que la estrategia de elevar el gasto no está rindiendo los frutos que se prometieron en los discursos.
Muchos se preguntan por qué Nuevo León es el segundo estado con mayor deuda pública si el progreso no se nota en el día a día. La falta de transparencia en la aplicación de estos recursos genera una indignación legítima entre los contribuyentes. Mientras tanto, el saldo sigue subiendo y los intereses bancarios no perdonan a la tesorería estatal.

Cifras Per Cápita Que Asustan A Los Ciudadanos
Si dividimos este gran total entre cada habitante, la situación se vuelve mucho más personal y dolorosa. Nuevo León ocupa el segundo lugar nacional con la mayor deuda por persona, con un monto de 12 mil 438 pesos. Básicamente, cada niño que nace en el estado ya debe una pequeña fortuna gracias a la gestión actual. Este es el costo real de vivir en una entidad que gasta más de lo que tiene.
La estructura de estos préstamos también revela quiénes son los ganadores en este escenario financiero. Se sabe que el 44 por ciento de la deuda está en manos de la banca múltiple. Además, un 38 por ciento pertenece a la banca de desarrollo y el resto a emisiones bursátiles. En resumen, el estado está amarrado a compromisos financieros que comprometen el futuro de las próximas generaciones.
Es difícil digerir que Nuevo León es el segundo estado con mayor deuda pública cuando el transporte y la seguridad siguen fallando. La narrativa de “invertir para crecer” suena hueca cuando el bolsillo del ciudadano es el que termina pagando los platos rotos. La calificadora es clara en sus números, pero el gobierno parece ignorar la gravedad de este endeudamiento per cápita.

El Costo Político De Un Estado Altamente Endeudado
La realidad es que Nuevo León es el segundo estado con mayor deuda pública y esto tiene consecuencias políticas inmediatas. El discurso del “Nuevo Nuevo León” se estrella de frente con la cruda realidad de los estados de cuenta bancarios. La gente está cansada de escuchar promesas de infraestructura moderna mientras los traslados siguen siendo de pesadilla y la inseguridad no cede.
El presupuesto se está yendo en pagar intereses en lugar de terminar las líneas del Metro o mejorar las vialidades. Esta gestión quedará marcada por ser la que más ha pedido prestado en la historia reciente de la entidad. Los ciudadanos tienen memoria y saben que una deuda récord sin obras terminadas es sinónimo de una administración ineficiente y descuidada.
Al final del día, los números de HR Ratings son fríos y no mienten sobre la salud financiera del estado. Se requiere un cambio de rumbo urgente antes de que la deuda se vuelva impagable y paralice por completo a Nuevo León. Los regios merecen que su dinero se vea reflejado en realidades, no en una lista de deudores que encabeza las noticias nacionales.
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